vida entre ciencia y literatura

By Unicofam 1 mes agoNo Comments

Por Verenise Sánchez

Ciudad de México. 23 de abril de 2017 (Agencia Informativa Conacyt).-
Jesús Ramírez Bermúdez heredó el talento de narrar de su padre, el escritor
José Agustín, y aprendió la habilidad de observar su entorno de Gabriel García
Márquez, pero no quiso estudiar literatura, se inclinó por la medicina y luego
neuropsiquiatría; no obstante, ahora desarrolla un peculiar tipo de literatura
que está basada en su experiencia científica.
Jesús Ramírez Bermúdez, quien actualmente es jefe de la Unidad de
Neuropsiquiatría del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía (INNN),
cuenta con 73 artículos científicos y tres de textos literarios.
En los dos ámbitos es brillante, en 2006 recibió el premio a la investigación
científica que otorga la International Neuropsychiatric Association y en 2009
obtuvo el Premio del Instituto Nacional de Bellas Artes José Revueltas, por el
ensayo El último testigo de la creación.
Quizás su éxito en los dos ámbitos se debe a que en las dos actividades que
realiza, a pesar de que son completamente diferentes, se desarrollan
habilidades que se complementan.
Una infancia entre libros
En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, el neuropsiquiatra y escritor
relata su historia. “Me eduqué en una familia que tenía un concepto literario
muy arraigado, mi padre todas las noches nos contaba historias de mitología
china, griega y, por supuesto, prehispánica”.
A medida que iba creciendo, su papá le presentaba historias más realistas,
esto le enseñó a ver el mundo desde la literatura. Actualmente “veo el mundo
como un conjunto de historias interconectadas, como un tejido de relatos”.
Así, el pequeño Jesús Ramírez Bermúdez vivió su infancia rodeado de
literatura. Los domingos, diversos escritores como Juan José Arreola o Gabriel
García Márquez visitaban a su padre, así que él convivía con ellos y desde muy
pequeño empezó a escribir sus primeros textos.
“Desde niño yo escribía historietas con mi hermano Agustín. A los 12 años hice
mi primera novela, la cual por cierto reescribí como tres veces y
afortunadamente no la publiqué porque ahora me daría mucha pena
mostrarla, era una novela malísima”.
No obstante, al mismo tiempo que escribía su primera novela, también
descubría en la escuela las ciencias biológicas que lo cautivaron desde el
primer contacto que tuvo con ellas.
Aunque su destino parecía que sería la literatura, Jesús Ramírez Bermúdez
decidió que estudiaría medicina en la Universidad Autónoma Metropolitana
(UAM), lo cual en un principio a su padre le pareció muy interesante ya que
imaginaba que su hijo sería psicoanalista como Sigmund Freud o Carl Gustav
Jung.
Conforme más se adentraba en su carrera, más le gustaba la investigación, por
eso decidió realizar una maestría en psiquiatría y posteriormente un
posdoctorado en neuropsiquiatría, ambos posgrados en la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM).
“Para decepción de mi padre, cada vez me volví más científico, me enamoré de
la investigación (…) Yo encontré en la medicina psiquiátrica un puente, una
manera de conectar la ciencia con la literatura”.
La ciencia y la literatura son complementarias
Pese a que la ciencia y la literatura son disciplinas diferentes, el científico
miembro nivel II del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Consejo
Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), consideró que se complementan
porque las habilidades que se desarrollan para una actividad se pueden
emplear en la otra.
Por ejemplo, para hacer una novela se necesita mucha imaginación, te obliga a
estar inmerso en un mundo ficticio que, aunque no existe, para el novelista es
como si fuera completamente real.
En la ciencia también se necesita de una buena dosis de imaginación para
proponer una hipótesis; sin embargo, después hay que contrastarla con los
hechos y ahí ya la imaginación tiene poco que decir.
“Los textos literarios están hechos por historias y considero que la ciencia
también está formada por historias, solo que son otro tipo de personajes, por
ejemplo, los protagonistas pueden ser un anticuerpo que ataca las células u
otras cosas”.
Además son complementarias porque “favorecen el desarrollo de distintas
habilidades emocionales y otras estructuras de la personalidad. Mientras que
la literatura impulsa la creatividad, la imaginación y el aspecto lúdico, la ciencia
entrena la disciplina porque en la ciencia uno no hace lo que se le ‘pega la
gana’, a diferencia de la literatura”.
Asimismo, en la ciencia hay que trabajar en equipo, ahora las grandes
investigaciones son muy colaborativas, en cambio la literatura es muy
individualista.
Por eso desde hace varios años, el prestigiado científico, además de sus
colaboraciones científicas, ha escrito diversos materiales literarios
como Paramnesia, El último testigo de la creación —el cual fue traducido al
inglés y editado por Small Beer Press, además de ser galardonado con el
Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas—, Breve diccionario
clínico del alma y Un diccionario sin palabras y tres historias clínicas.
Para los próximos años prepara un texto literario en el que promete narrar
algunos de los acontecimientos neurológicos que ha sufrido mientras realiza
otra de sus pasiones, los deportes extremos como el buceo y el montañismo;
además de continuar con sus investigaciones científicas enfocadas en las
enfermedades neurodegenerativas.

Fuente: http://www.conacytprensa.mx/index.php/sociedad/personajes/14384-jesus-ramirez-bermudez-vida-ciencia-literatura

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